Brand upon the brain, de Guy Maddin. Una pelÃcula verdaderamente bizarra. Me recordó a preformances y conciertos avant-garde que he visto con metrónomos, o en bellas artes en festivales… (y mi terrible memoria, muerta ahoria, pero espero pronto encontrar mis referencias culturales). No me gustó, ni me interesó, ni me dijo nada, salvo… el uso de la vieja cámara. El regreso al cine mudo. El ver como se creaban los sonidos, un apio que se rompe, una botella que se verte, zapatos en las manos simulando pisadas, el grito atroz de Isabella Rosellini. Y Isabella, la Isabella, una de las mujeres más guapas del mundo. Vestida como hombre, con pantalones, saco, camisa y corbata, y un peinado absurdo de los veintes, el pelo lacio y corto, y sin maquillaje, ni tacones, totalmente carente de glamour y de sex appeal, pero llena y rellena de personalidad y estilo. ¿Qué vale más? Una heredera también, y la antÃtesis de Paris-Hilton, salvo que ambas son super estrellas.
Vean el video, el cantante es supuestamente un castrato. Yo no estoy segura de ello, la voz sà parece de mujer, pero hay hombres que cantan muy alto sin ser castratos. No sé siquiera si existen castratos en este siglo, y si los hay, ¿no podrán serlo por la música? ¿habrán tenido algún defecto, o enfermedad?
