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Perdida

Debo de confesar que me he perdido un poco. He estado en diferentes rumbos, y he abandonado Nueva York, justo en el momento en el que todos los neoyorquinos lo abandonan –en Memorial Day.
Primero me escapé a Las Vegas. Es la primera vez que voy a Sin City. Me encanta un lugar que se autonombre así, sin respeto alguno a la inmoralidad, más bien al contrario haciendo alarde. La Ciudad del Pecado me fascinó. Me maravilló su tamaño, la improbabilidad de su existencia en medio del desierto, su capacidad sin límite de crecimiento. Había gruas por todos lados, la gloria de Las Vegas, a penas empieza. Si mis instintos son correctos será en algunos años una de las grandes ciudades del mundo, están haciendo una Venecia… y no me refiero a la Venecia falsa que ya hicieron hace años, ni a la falsa Tour Eiffel, ni a su disque-reconstrucción del imperio romano, o de la pirámide de Gaza… están haciendo una ciudad imposible, un lugar extrañísimo, están haciendo un monstruo que cobrará vida. Esa idea de que hay un lugar donde ir a “divertirseâ€?, donde ir a no tener culpas, a soltar el cuerpo (y sea de paso la cartera)… esa idea del consumismo y de la apuesta, y de los shows, y de la recompensa inmediata… es el futuro. Veo a millones yendo para ser aceptados, queridos, “pamperedâ€? como dicen los gringos. ¿Quien va a querer ir a Europa para divertirse? Tener que aprender historia, idiomas, sacar mapas, lidear con snobismos, con franceses o alemanas. ¿Quien va a querer ir a Asia, y tener que cambiar monedas, regatear, comer cosas extrañas con palillos, combatir la extrañeza del mundo, cuando tienes a Las Vegas, donde lo tienes todo… las compras, las satisfacciones, las flores, o quesos, o pastelillos, o chefs, los shows… el mundo a tus pies?
Durante 10 o 12 horas estuve embobada por este descubrimiento del lugar que es Las Vegas, pero después de un rato me aburrió profundamente, se me hizo vacío, me cansó. Como esas personas que conoces y durante cinco minutos te parecen fascinantes para luego caer en no solo lugares comunes, sino peor, en estupideces, y aun peor, en cosas desagradables. Al final de mi estancia… estuve solo 48 horas… me urgía tomar el avión, me urgía salir de ahi. Y, lector incrédulo, no fue porque estaba perdiendo dinero, en mis pocas y controladas apuestas que hice salí ganando, fue porque genuinamente me dió la peor hueva.

Mañana, mi segundo escape Kauze Ishaguro… y pasado, mi tercer escape  Murakami… y solo para que no olvide, gran recomendación de teatro para mujeres… la obra se llama Mother Load, y es sobre ser Mamá en el siglo XXI. Genial. Ah… y finalmente mi cuarto y original escape de Labor Day… LOS HAMPTONS.

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