Un racimo de uva en el paladar
No tengo una gran cava. Ni en realidad presupuesto para comprar vinos. Hace unos años compré un minirefrigeradorcito que me costó como 2 mil pesos y guarda unas 3 docenas de vinos… pero tengo que confesar que últimamente de las cosas que más me gusta comprar es vino. Y no entiendo porqué. ¿Será porque me encanta tomarlo? ¿O porque no tengo que probármelo, vérmelo en el espejo y esperar que no pase de moda? Si no al contrario, lo recordaré y sabré que con el tiempo lo más seguro es que mejore. Será porque es tan fácil como marcar por teléfono y no tengo la impresión de que nadie me esté transando. Si me costó 15 o 30 dólares, refleja el vino que estoy tomando. Probablemente sea como lo especulé al principio, porque me encanta el vino. Me gusta el color púrpura, los olores que me regresan a la tierra, la idea de algo que con el tiempo se vuelve mejor, más preciado. Me gusta, por supuesto, el efecto calmante y estimulante del alcohol. Una copa solo, y ya estoy volando, imagino viñedos, sol ardiente, tierra fértil, colectas por campesinos de brazos color tierra teñidos como la vid por el sol. Barriles, polvo, tiempo. Me gusta el vidrio oscuro de las botellas, y los diseños de las etiquetas. Me gusta que tengan edad, territorio y nación (como yo!). Hoy probé una copa de un vino extraordinario
, Fronsac Bordeaux 1998. Y ahora claro, quiero comprar alguna botella. Con el Internet es facilÃsimo (una de las ventajas de vivir en EU). Ya veo la belleza del Chateau, tal como la imaginé, ya veo los barriles, tan bellos… y un click a www.wine-searcher.com me ayuda a encontrar quien lo venda cerca de mi. Una llamada por teléfono. Dicen que es fácil para las mujeres comprar zapatos y por eso nos encantan, creo que porque no hemos descubierto los vinos. 
Un dÃa hace un par de años le pregunté a un amigo que sabÃa mucho de vinos que me recomendara alguno bueno que tomar. Yo lo que querÃa era tener en casa algo no muy caro que pudiera yo servir con algo de orgullo. Mi amigo me snobio y me dijo, pues ve a la tienda de vinos, prueba unos cuantos, y compra el que más te guste. (esa no era la respuesta que yo buscaba). Luego seguà neceando preguntando lo mismo a otros enófilos y me contestaron más o menos lo mismo. Asà que derrotada empecé mi propia investigación, y poco a poco, pero seguro he ido juntando unos cuantos. Lo malo es que al paso que voy, voy a tener que empezar a guardarlos en mi closet en lugar de los zapatos que he dejado de comprar… o lo bueno es que siempre puedo beberlo. Get my point?
Alpargatas para pisar uvas!

