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Sir Ian McKellen en King Lear

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Ayer fui a BAM (Brooklyn Academy of Music), a ver King Lear. Aqui está el review del NYT.
Todavía no estoy segura que pueda describir ni con un ápice de exactitud todas las emociones que me provocó. Lo primero es Shakespeare, su vigencia absoulta, la facilidad con la que en cinco minutos ya te metió en un dramón. Encuentro que Shakespeare es difícil de leer, pero una vez que lo ves representado en escena, se vuleve facilísimo regresar al texto, evocar las escenas y gozar la brillantez del autor. Pensar que llevamos siglos y siglos de ver las representaciones, de entender al humano como él lo entendió. Los jovenes se burlan del viejo. Los vanidosos caen en la trampa. Dios nunca está pero siempre regresa. Las mujeres son cabronas: los hombres también. A los leales se les castiga. Al final todos mueren. (¿Y no así es la vida entera?). En fin, sigo un poco abrumada por la experiencia, sobre todo porque después del evento nos encontramos a unos amigos que nos invitaron a su casa en Brooklyn a tomar caviar y champagne. “Never say no to caviar and champagne.” Es una máxima que me ha servido de maravilla. Opuesta a la de “you are never too rich or too thin”, porque nunca he estado ni thin ni rich, y me ha valido madre! Pero bueno, me pierdo, regreso a mi tema central, Nueva York, y Shakespeare, y las cosas fabulosas de esta ciudad.

2 Responses to “Sir Ian McKellen en King Lear”

  1. latamoderna Says:

    Ojito de Remi…

    Me encantaría estar allá… y eso que no conozco NY, preo es uno de los pocos lugares de gringolandia que me apetece conocer.

  2. MANUEL Says:

    Hola!, no nos conocemos, pero tenemos algo en común: a Mariana Camacho.
    Es un deleite observar/saborear como las nuevas generaciones entienden/explican a las anteriores generaciones a traves del arte, la cultura…y la gastronomia!!
    Siempre creí -miope de mi- que el choque generacional estaba ahí, al acecho, silencioso e inevitable, pero manejable al fín; aunque asi debe ser, pues en eso radica parte de la evolución de nuestra especie. Y es gratamente sorprendente y sorpresivo descubrir el refinamiento del ser y del expresarse del ser en estas nuevas generaciones.
    Confiesome limitado ante Shakespeare pero de buen comer, producto de una herencia por el gusto y placer de la cocina provinciana (¿que es la provincia mexicana, si no el país entero?) y es regocijante identificarse con jovenes como tu, nomas por el placer de la comida misma!
    Muchas gracias por deleitarnos a tus lectores (pocos o muchos, que mas da) con esa pasión por todo, pero sobre todo, por la comida!

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